Ana y la casa de sus suenos
Ana y la casa de sus suenos —Bien, pronto todos los habitantes de Glen y Cuatro Vientos se enteraron de que venÃa la novia del maestro de escuela, y todos se alegraron porque lo querÃan mucho. Y todo el mundo se interesó en la nueva casa, esta casa. Él eligió este lugar para construirla porque desde aquà podÃa verse el puerto y oÃr el mar. Pero él no plantó los álamos de LombardÃa. Fue la señora Ned Russell quien los plantó. Sin embargo, hay una hilera doble de rosales en el jardÃn plantada por las niñas que asistÃan a la escuela de Glen para la novia del maestro. Él decÃa que eran rosadas como sus mejillas, blancas como su frente y rojas como sus labios. HabÃa recitado tanta poesÃa, que tenÃa la costumbre de hablar poéticamente, también.
»Casi todo el mundo le envió algún pequeño obsequio para ayudar a amueblar la casa. Cuando los Russell se instalaron aquÃ, la amueblaron muy bien, como pueden ver, porque ellos tenÃan dinero, pero los primeros muebles que hubo eran muy sencillos. Esta casita rebosaba amor, eso sÃ. Las mujeres enviaron colchas, manteles y toallas, y un hombre le construyó una cómoda, otro una mesa y asà sucesivamente. Hasta la tÃa Margaret Boyd, que era anciana y ciega, le tejió a la novia una cestilla con los juncos de dulce perfume que crecen en los médanos. La novia del maestro la usó durante años para guardar sus pañuelos.