El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Podéis explicarlo hasta caer rendidas —dijo Mary—, pero una mentira viaja más rápido y más lejos que tú. Yo he visto más mundo que tú y lo sé. Además, hay mucha gente que no creerá que se trató de una equivocación.
—Lo creerán si se lo digo —insistió Faith.
—No puedes decÃrselo a todo el mundo —opinó Mary—. No, te digo que has hundido a tu padre.
Esa reflexión extrema le echó a perder la noche a Una, pero Faith se negó a permitir que la hicieran sentir incómoda. Además, tenÃa un plan que corregirÃa todo ese lÃo. De modo que dejó atrás el pasado con su error y se entregó al placer del presente. Jem se fue a pescar y Walter, saliendo de su ensoñación, se dedicó a describir los bosques del cielo. Mary aguzó los oÃdos y escuchó con atención. A pesar de su temor por Walter, también le encantaba su «charla como de libro». Siempre le producÃa una sensación deliciosa. Walter habÃa estado leyendo Coleridge aquel dÃa y se imaginaba un cielo donde:
HabÃa jardines relucientes de riachuelos sinuosos
donde florecÃan árboles cargados de incienso
y habÃa bosques tan viejos como las colinas
que rodeaban soleados parajes de verdor.