El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris El arrojo de Faith se diluyó en un sollozo. Bajó los escalones corriendo y salió como una exhalación por la puerta lateral de la iglesia. Allí la noche de verano, llena de estrellas, la consoló, y el dolor se le fue de los ojos y de la garganta. Estaba muy contenta. La horrible explicación había pasado y todos sabían que no era culpa de su padre y que Una y ella no eran tan perversas como para haber limpiado la casa sabiendo que era domingo.
Dentro de la iglesia la gente se miraba entre sí azorada, pero Thomas Douglas se levantó y comenzó a caminar por el pasillo central con expresión reconcentrada. Su deber era claro: debía recoger las contribuciones así se viniera abajo el cielo. Y las recogió; el coro cantó el himno con la desoladora convicción de que salía desentonado y el doctor Cooper dijo el himno final y dio la bendición con mucha menos unción que de costumbre. El reverendo doctor tenía sentido del humor y la actuación de Faith lo había divertido. Además, John Meredith era bien conocido en los círculos presbiterianos.