El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Quiero explicar algo —dijo—, y quiero hacerlo ahora porque todos los que oyeron lo demás me oirán ahora. La gente dice que Una y yo nos quedamos en casa el domingo pasado y nos pusimos a limpiar la casa en lugar de ir a la escuela dominical. SÃ, lo hicimos, pero fue sin querer. Confundimos los dÃas de la semana. Todo fue por culpa del vicario Baxter —sensación en el banco de los Baxter—, porque cambió la reunión de oración al miércoles por la noche, y entonces nosotras pensamos que el jueves era viernes y seguimos asà hasta que creÃmos que el sábado era domingo. Carl estaba enfermo en cama y la tÃa Martha también, asà que no pudieron corregir nuestro error. Fuimos a la escuela dominical el sábado, bajo la lluvia, y no fue nadie. Entonces se nos ocurrió limpiar la casa el lunes para que los chismosos dejaran de hablar sobre lo sucia que estaba la rectorÃa —sensación general en toda la iglesia—. Sacudà las alfombras en el cementerio metodista porque era un lugar conveniente y no porque quiera faltar al respeto a los muertos. No son los muertos los que han hecho un lÃo de todo esto, sino los vivos. Y no está bien que ninguno de ustedes le eche la culpa de esto a mi padre, porque él no estaba y no sabÃa nada, y además nosotras creÃamos que era lunes. Él es el mejor padre del mundo y lo queremos con toda el alma.