El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Rosemary la cogió y bebió hasta la última gota para castigarse por la mentira, pues no tenía nada de sed, y beber una taza bastante grande de agua cuando uno no tiene sed es una experiencia penosa. Sin embargo, el recuerdo iba a ser muy agradable para Rosemary. En años posteriores le parecería que había habido algo sacramental en aquella agua. Tal vez fuera por lo que hizo el pastor cuando ella le devolvió la taza. Él volvió a agacharse, la llenó otra vez y bebió también. Fue puramente accidental el hecho de que posara los labios en el mismo lugar donde Rosemary había posado los suyos, y Rosemary lo sabía. No obstante, tuvo para ella un curioso significado. Los dos habían bebido de la misma taza. Ella recordó confusamente que una vieja tía suya solía decir que cuando dos personas bebían del mismo recipiente sus vidas futuras estarían ligadas de alguna forma, para bien o para mal.
John Meredith sostuvo la taza indeciso. No sabía qué hacer con ella. Lo lógico habría sido tirarla, pero por alguna razón no quería tirarla. Rosemary extendió la mano para cogerla.
—¿No me la regala? —dijo—. La hizo con tanta habilidad… Nunca vi a nadie hacer tan bien una taza de arce como las que hacía mi hermanito hace mucho… antes de morir.