El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —A mà me gusta el viento —declaró él—. Un dÃa sin viento me parece muerto. Un dÃa ventoso me despierta. —Rió, avergonzado—. En los dÃas tranquilos me entrego a ensoñaciones. Usted ha de conocer mi fama, señorita West. Si la próxima vez que nos veamos no la saludo, no lo adjudique a mala educación. Por favor, comprenda que es sólo distracción y perdóneme… hábleme.
Ellen West estaba en la sala cuando entraron. Ella dejó los anteojos sobre el libro que estaba leyendo y los miró con un asombro teñido de algo más. Pero estrechó la mano amablemente al señor Meredith, que se sentó y se puso a conversar con ella mientras Rosemary iba a buscar el libro.