El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Ellen West era diez años mayor que Rosemary y tan diferente de ella que era difÃcil creer que fueran hermanas. Era morena y robusta, con cabellos negros, espesas cejas negras y ojos del claro azul pizarra del agua del golfo cuando sopla el viento del norte. TenÃa un aspecto más bien severo e intimidatorio, pero era en realidad muy jovial, con una risa franca y gorgojeante y una voz profunda, suave y agradable, con un dejo de masculinidad. Una vez le habÃa comentado a Rosemary que le gustarÃa charlar con ese pastor presbiteriano de Glen, para ver si lograba articular alguna palabra cuando lo arrinconaban. Ahora tenÃa la oportunidad y sacó el tema de polÃtica mundial. La señorita Ellen, gran lectora, acababa de devorar un libro sobre el kaiser de Alemania y le preguntó al señor Meredith su opinión sobre éste.
—Un hombre peligroso —fue su respuesta.
—¡Ya lo creo! —exclamó la señorita Ellen—. Recuerde mis palabras, señor Meredith, ese hombre le declarará la guerra a alguien. Arde en deseos de pelear. Va a trastornar el mundo.
—Si se refiere a que vaya a precipitar caprichosamente una guerra mundial, lo dudo —opinó el señor Meredith—. Ya ha pasado el tiempo en que sucedÃan esas cosas.