El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —La cuestión —dijo la señorita Cornelia— es que la señora Davis pagaba una abultada suscripción y es un problema cómo compensar la pérdida. Y si pone a los otros Douglas en contra del señor Meredith, lo cual intentará hacer, el señor Meredith tendrá que irse.
—Yo creo que al resto del clan no le gusta mucho la señora Davis —indicó Susan—. No es probable que consiga convencerlos.
—¡Pero esos Douglas están tan unidos! Si se toca a uno, se toca a todos. No podemos prescindir de ellos. Pagan la mitad del salario. Se pueden decir otras cosas sobre ellos, pero no que son mezquinos. Norman Douglas daba cien por año hace mucho, antes de dejarnos.
—¿Por qué dejó la iglesia? —preguntó Ana.
—Dijo que un miembro de la junta le robó en un negocio con una vaca. Hace veinte años que no viene a la iglesia. Su esposa solÃa ir regularmente cuando vivÃa, pobrecita, pero él nunca le permitió pagar nada, excepto un centavo de cobre cada domingo. Ella se sentÃa horriblemente humillada. No sé si fue muy buen esposo, aunque nunca se la oyó quejarse. Pero siempre parecÃa asustada. Norman Douglas no se casó con la mujer que querÃa hace treinta años, y a los Douglas nunca les gustó conformarse con algo que no fuera lo mejor.
—¿Quién era la mujer que querÃa?