El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Dan no se ha peleado tanto, si uno se pone a pensar —reflexionó Faith—. Yo creo que en realidad es un cobarde. No pensó que Walter fuera a pelearse, si no no se hubiera puesto a insultarme delante de él. ¡Ay, si hubieras visto la cara de Walter cuando lo miró, Una! Me dio un escalofrÃo, pero un hermoso escalofrÃo. ParecÃa igualito a sir Galahad en ese poema que nos leyó papá el sábado.
—A mà no me gusta nada pensar en que se van a pelear y me gustarÃa que pudiéramos evitarlo —señaló Una.
—Ah, ahora tienen que pelear —exclamó Faith—. Es un asunto de honor. No vayas a decirle nada a nadie, Una. ¡Si dices una palabra, nunca más te cuento un secreto!
—No voy a decir nada —accedió Una—. Pero mañana no me voy a quedar a ver la pelea. Me volveré a casa.
—Ah, está bien. Yo tengo que estar; serÃa una mezquindad no quedarme cuando Walter va a pelearse por mÃ. Le voy a atar mis colores en el brazo, es lo que hay que hacer, porque él es mi caballero. ¡Qué suerte que la señora Blythe me regalara esa preciosa cinta azul para el pelo en mi cumpleaños! Me la he puesto dos veces nada más, asà que es casi como si fuera nueva. Pero me gustarÃa estar segura de que Walter va a ganar. SerÃa tan… tan humillante que no ganara…