El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Walter se estremeció, no tanto de miedo por la amenaza sino por la repulsión ante la fealdad y la vulgaridad. Pero mantuvo la cabeza en alto y entró a clase. Faith lo siguió con emociones encontradas. Odiaba pensar en que Walter iba a pelearse con aquel cerdo pero ¡ah, qué espléndido habÃa estado! ¡Además, iba a pelear por ella, por Faith Meredith, para castigar a quién la habÃa insultado! Claro que ganarÃa, ojos como los de él anunciaban victoria.
Sin embargo, la confianza de Faith en su paladÃn habÃa disminuido un poco para la tarde. Walter estuvo muy callado y distante el resto del dÃa en la escuela.
—Si fuera Jem —suspiró, contándole a Una, sentadas las dos en la tumba de Hezekiah Pollock en el cementerio—. El pelea tan bien que liquidarÃa a Dan en un abrir y cerrar de ojos. Pero Walter no sabe mucho de pelear.
—Yo tengo miedo de que lo lastime —dijo Una, que odiaba las peleas y no podÃa comprender el sutil y secreto júbilo que adivinaba en Faith.
—No tiene por qué —adujo Faith, incómoda—. Es del mismo tamaño que Dan.
—Pero Dan es mucho mayor —insistió Una—. Si tiene casi un año más.