El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Durmió muy poco esa noche y le fue muy difícil tragar el desayuno a la mañana siguiente. Susan, es cierto, era demasiado generosa con sus porciones. El señor Hazard halló en él a un alumno poco satisfactorio esa mañana. Parecía que la inteligencia de Faith Meredith también se había ido de vacaciones. Dan Reese no dejó de dibujar furtivamente sobre su pizarra, a escondidas, dibujos de niñas con cabezas de cerdo o de gallo y los enseñaba a toda la clase. La noticia de la inminente batalla se había difundido y casi todos los varones y muchas de las niñas estuvieron en el bosque de abetos cuando llegaron Dan y Walter después de clase. Una se había ido a casa, pero Faith estaba allí, tras haber atado su cinta azul al brazo de Walter. Walter dio gracias de que ni Jem ni Di ni Nan estuvieran entre los espectadores. Por una u otra razón no se habían enterado de lo que sabían todos los demás y ellos también se habían ido a casa. Ahora Walter se enfrentaba a Dan intrépidamente. En el último momento todo el miedo había desaparecido, pero todavía le asqueaba la idea de pelear. Dan, se veía, estaba en realidad más pálido debajo de sus pecas que Walter. Uno de los muchachos mayores dio la señal y Dan le pegó a Walter en la cara.