El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Por eso el señor Meredith encontró a su dama sola y muy hermosa. Rosemary no se había arreglado especialmente para la ocasión. Había querido hacerlo, pero pensó que sería absurdo emperifollarse para un hombre a quien se va a rechazar. De manera que se puso su sencillo vestido de la tarde y parecía una reina con él. La emoción contenida le coloreaba el rostro, dejándoselo reluciente. Sus grandes ojos azules eran lagos de luz menos plácidos que de costumbre.