El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —TonterÃas —se opuso Jerry con autoridad—. Un plan asà no funcionarÃa nunca. Nos castigaremos a medida que vayan sucediendo las cosas para mantenernos siempre al dÃa. Ahora bien, todos lo hemos entendido bien, ¿no es asÃ? Éste es un Club de Buena Conducta cuyo propósito es educarnos. Estamos de acuerdo en castigarnos por mala conducta y detenernos siempre, antes de hacer algo, no importa qué, y preguntarnos si puede llegar a perjudicar a papá en algo, y el que quiera eludir su responsabilidad será expulsado del club y no podrá jugar más con el resto en el Valle del Arco Iris. Jem Blythe será el arbitro en caso de diferencias. Basta de llevar bichos a la escuela dominical, Carl, y basta de mascar goma en público, por favor, señorita Faith.
—Basta de burlarse de los vicarios orando o yendo a la reunión de oración de los metodistas —replicó Faith.
—No es nada malo ir a la reunión de oración de los metodistas —rezongó Jerry, azorado.
—La señorita Cornelia dice que sÃ. Dice que los niños de la rectorÃa no tienen por qué ir a ningún lado que no sea presbiteriano.
—Diablos, no voy a dejar de ir a las reuniones de oración de los metodistas —exclamó Jerry—. Son diez veces más divertidas que las nuestras.
—Has dicho una palabra que no debes —exclamó Faith—. Bien, tienes que castigarte.