El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Eso serÃa mentir, Faith —exclamó Una—. No puedes hacerlo. Sabes que serÃa horrible. ¿Qué dirÃa papá si se enterara? ¿Te acuerdas de cómo nos habló después de la muerte de mamá y nos dijo que tenÃamos que decir la verdad siempre, aunque hiciéramos mal otras cosas? Dijo que jamás debÃamos mentir, ni con palabras ni con acciones, que él confiaba en nosotros. No puedes hacerlo, Faith. Ponte las medias de rayas. Sólo será una vez. Nadie se va a dar cuenta en la iglesia. No es como en la escuela. Y tu nuevo vestido marrón es tan largo que las medias apenas se verán. ¿No fue una suerte que la tÃa Martha lo hiciera tan grande, para que te durara más, aunque tú lo detestabas cuando lo terminó?
—No me voy a poner esas medias —repitió Faith. Estiró las blancas piernas desnudas, se levantó de la tumba y deliberadamente se puso a caminar sobre la hierba frÃa y mojada hasta donde estaba la nieve, donde se paró, apretando los dientes, y se quedó allÃ.
—¿Qué estás haciendo? —gritó Una, espantada—. Te pondrás enferma, Faith Meredith.
—Es lo que quiero —respondió Faith—. Espero resfriarme y estar muy enferma mañana. Entonces lo mÃo no será mentira. Voy a quedarme aquà de pie hasta que no pueda soportarlo más.