El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —La dejó en un ataque de malhumor y se arrepintió toda la vida —rebatió la señorita Cornelia—. Diferente serÃa si la hubiera dejado a sangre frÃa. Por mi parte, yo nunca detesté a Norman, como otros. A mà nunca pudo amilanarme. Me pregunto qué lo hizo volver a la iglesia. Nunca he podido creer la historia de la señora Wilson de que fue Faith Meredith. Siempre he querido preguntárselo a Faith, pero nunca se me ocurre cuando la veo. ¿Qué influencia podrÃa tener ella sobre Norman Douglas? Él estaba en la tienda riéndose a carcajadas con esa carta escandalosa. Se le oÃa desde la Punta de Cuatro Vientos, estoy segura. «La niña más grande del mundo —gritaba—. Está tan llena de vitalidad que revienta. Y todas las abuelitas quieren domarla. Pero nunca lo conseguirán. ¡Nunca! SerÃa igual que intentaran ahogar a un pez. Boyd, acuérdate de poner más fertilizante en las patatas el año que viene. ¡Ja, ja, ja!». HacÃa temblar las paredes con las risotadas.
—Al menos el señor Douglas hace un aporte muy importante al salario del vicario —comentó Susan.