El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Ana Blythe, ¡cómo me gustarÃa que convocaras esa reunión y dijeras eso! Has hecho que me avergüence de mà misma y no es mi manera de ser negarme a admitirlo. Por supuesto que asà es como tendrÃamos que haber hablado, en especial a los metodistas. Y es absolutamente cierto, absolutamente. Hemos cerrado los ojos ante las cosas grandes e importantes para fijarnos en cosas insignificantes. Ah, querida Ana, soy capaz de entender algo cuando me lo martillean en la cabeza. ¡Basta de excusas para Cornelia Marshall! Voy a llevar la cabeza bien alta después de esto, puedes creerme, aunque tal vez siga hablando las cosas contigo como siempre para aliviar mi corazón si los Meredith hacen alguna otra cosa sorprendente. Hasta esa carta por la que me sentà tan mal, después de todo, es sólo una buena broma, como dice Norman. No hay muchas niñas lo bastante despiertas para que se les ocurra escribirla; y con una puntuación correcta y ni una falta de ortografÃa. Espera a que oiga a cualquier metodista diciendo una palabra al respecto… aunque, de todas maneras, nunca voy a perdonar a Joe Vickers, ¡puedes creerme! ¿Dónde está el resto de tus niños esta noche?
—Walter y las mellizas en el Valle del Arco Iris. Jem está estudiando en la buhardilla.