El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Niños —dijo el señor Meredith—. He oÃdo algo que me ha causado mucha pena. ¿Es cierto que toda la tarde del jueves pasado estuvisteis sentados en el cementerio cantando canciones impúdicas mientras en la iglesia metodista se llevaba a cabo una reunión de oración?
—¡Por los romanos, papá, nos olvidamos de que era el dÃa de la reunión de oración! —exclamó Jerry, desolado.
—¿Entonces es cierto… que lo hicisteis?
—Pero, papá, no sé qué quieres decir con canciones impúdicas. Cantamos himnos porque era un concierto sagrado. ¿Qué tiene eso de malo? En ningún momento nos dimos cuenta de que era el dÃa de la reunión de oración de los metodistas. Antes se reunÃan las noches de los martes, y desde que cambiaron a los jueves es difÃcil acordarse.
—¿Sólo cantasteis himnos?
—Bueno —dijo Jerry, poniéndose colorado—, cantamos Polly Wolly Doodle al final. Faith dijo: «Vamos a cantar algo alegre para terminar». Pero no querÃamos hacer nada malo, papá, es verdad.