El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Tenemos que castigarnos a nosotros mismos muy severamente por esto —susurró Jerry mientras subÃan la escalera—. Mañana a primera hora celebraremos una reunión del club y decidiremos cómo. Nunca habÃa visto a papá tan afligido. Pero cómo me gustarÃa que los metodistas se decidieran por una noche para la reunión de oración y no se pasearan por toda la semana.
—De todas maneras, me alegro de que no fuera lo que yo temÃa —murmuró Una para sus adentros.
Detrás de ellos, en el estudio, el señor Meredith se habÃa sentado ante su escritorio y habÃa ocultado la cara entre los brazos.
—¡Que Dios me ayude! —dijo—. Soy un padre muy torpe. ¡Ah, Rosemary! ¡Si me hubieras querido!