El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Una tarde de principios de junio, el Valle del Arco Iris era un lugar sencillamente maravilloso y los niños así lo creían; estaban sentados en el claro despejado donde los cascabeles sonaban con un aire mágico en los árboles enamorados y la Dama Blanca sacudía sus trenzas verdes. El viento reía y silbaba alrededor como un leal y jovial camarada. Los helechos jóvenes de la hondonada despedían un aroma espeso. Los cerezos silvestres diseminados por todo el valle se veían, entre los oscuros abetos, de un blanco nebuloso. Los petirrojos silbaban desde los arces detrás de Ingleside. Más allá, en las laderas de Glen, había jardines en flor, dulces, místicos y maravillosos, envueltos en el crepúsculo. Era la primavera y todo lo que es joven no puede menos que estar alegre. Todo el mundo estaba alegre en el Valle del Arco Iris esa tarde hasta que Mary Vance les heló la sangre en las venas con la historia del fantasma de Henry Warren.