El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —En cuanto al señor Meredith —dijo la señorita Cornelia—, hasta el compromiso lo ha hecho otro hombre. No anda ni la mitad de distraÃdo y soñador, créeme. ¡Yo me sentà tan aliviada cuando me enteré de que habÃa decidido cerrar la rectorÃa y mandar a los niños de visita mientras él estuviera de luna de miel! Si los hubiera dejado un mes entero solos con la tÃa Martha, me hubiera quedado esperando despertarme todas las mañanas para ver la casa incendiada.
—La tÃa Martha y Jerry se quedarán en casa —informó Ana—. Carl va a casa del vicario Clow. No sé dónde se quedarán las chicas.
—Ah, se quedan conmigo —dijo la señorita Cornelia—. Claro que yo quise también, pero Mary no me habrÃa dejado en paz hasta que no las hubiera invitado. La Asociación de Damas de Beneficencia limpiará la rectorÃa antes de que regresen los novios, y Norman Douglas dispuso lo necesario para que llenen el sótano de legumbres y hortalizas. Nadie ha visto nada parecido a lo que ha sido Norman Douglas estos dÃas, créeme. ¡Está tan contento de casarse con Ellen West después de haberla querido toda la vida! Si yo fuera Ellen… pero no lo soy, y si ella está contenta, bien puedo estarlo yo. Hace años, cuando era una niña, dijo que ella no querÃa un tÃtere complaciente por esposo. Norman sà que no tiene nada de complaciente, créeme.