El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Faith era propensa a enfadarse porque la gente se reÃa de que ella tuviera un gallo como mascota. Le gustaron los Blythe porque aceptaron el hecho sin comentarios.
—Un gallo hermoso como Adán es una mascota tan buena como un perro o un gato, creo yo —dijo—. Si fuera un canario a nadie le llamarÃa la atención. Y lo he criado desde que era un polluelo amarillo. Me lo regaló la señora Johnson en Maywater. Una comadreja habÃa matado a todos sus hermanos y hermanas. Le puse el nombre del esposo de la señora Johnson. A mà nunca me gustaron las muñecas y los gatos. Los gatos son demasiado furtivos y las muñecas están muertas.
—¿Quién vive en esa casa de ahà arriba? —preguntó Jerry.
—Las señoritas West, Rosemary y Ellen —respondió Nan—. Di y yo vamos a dar clases de música con la señorita Rosemary este verano.
Una miró a las afortunadas mellizas con ojos cuyo anhelo era demasiado gentil para convertirse en envidia. ¡Ay, si ella pudiera tomar clases de música! Era uno de sus sueños secretos; nadie lo sabÃa.
—La señorita Rosemary es tan dulce y siempre se viste tan bien —dijo Di—. Tiene el pelo del mismo color que el caramelo de melaza —agregó, con añoranza, pues ella, como su madre, no se resignaba a sus rizos rojos.