El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Entonces tenéis que sentaros con nosotros y ayudarnos a comerla —invitó Di.
—A lo mejor no hay suficiente ni para vosotros —dijo Jerry, mirando con apetito la bandeja de lata.
—Tenemos tres por cabeza —contestó Jem—. Sentaos.
No fue necesaria más ceremonia y todos se sentaron sobre las piedras musgosas. La fiesta fue alegre y larga. Nan y Di probablemente habrÃan muerto de espanto de haber sabido lo que Faith y Una sabÃan perfectamente bien: que Carl tenÃa dos ratoncitos en el bolsillo de la chaqueta. Pero no se enteraron, de modo que el hecho no las afectó. ¿Cómo pueden las personas conocerse mejor que comiendo juntas? Cuando la última trucha hubo desaparecido, los niños de la rectorÃa y los niños de Ingleside eran amigos y aliados juramentados. Se habÃan conocido desde siempre. Los de la raza de José se reconocÃan al verse.
Contaron la historia de sus breves pasados. Los niños de la rectorÃa supieron de Avonlea y Tejas Verdes, de las tradiciones del Valle del Arco Iris y de la casita junto a la costa del puerto donde habÃa nacido Jem. Los niños de Ingleside supieron de Maywater, donde vivÃan los Meredith antes de venir a Glen, de la queridÃsima muñeca de un solo ojo de Una y del gallo mascota de Faith.