El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris A nadie le importaba si los niños de la rectorÃa estaban al aire húmedo o no. La tÃa Martha ya estaba en la cama y el pastor estaba demasiado inmerso en especulaciones relativas a la inmortalidad del alma como para recordar la mortalidad del cuerpo. Pero ellos también se fueron a su casa, soñando con las buenas épocas por venir.
—El Valle del Arco Iris me parece más bonito que el cementerio —dijo Una—. Y me encantan los Blythe. Es bonito querer a la gente. Papá dijo en el sermón del domingo pasado que tenemos que amar a todo el mundo. Pero ¿cómo es posible? ¿Cómo podemos amar a la esposa de Alee Davis?
—Ah, papá dijo eso en el púlpito —dijo Faith con ligereza—. Tiene sentido común y no piensa lo mismo fuera de él.
Los Blythe se fueron a Ingleside, excepto Jem, que se escapó un momento a un remoto rincón del Valle del Arco Iris. Allà crecÃan anémonas, y Jem jamás olvidaba llevarle un ramo a su madre.