El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Éste es uno de esos días en los que parece que va a pasar algo —dijo Faith, sensibilizada por el encanto del aire cristalino y las colinas azules. Se abrazó a sí misma, encantada, y bailó una danza folclórica sobre la tumba en forma de banco del viejo Hezekiah Pollock, para espanto de dos ancianas señoritas que atinaron a pasar justo cuando Faith saltaba a la pata coja alrededor de la losa, agitando los brazos en el aire.
—Y ésa —gimió una de las ancianas señoritas— es la hija de nuestro pastor.
—¿Qué puede esperarse de la familia de un viudo? —gimió la otra anciana. Y entonces las dos sacudieron la cabeza.
