El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Tienes que pedirle a Dios que te perdone los pecados que has cometido.
—Pero yo nunca comi… cometà ninguno. Y, por otro lado, ¿qué es un pecado?
—Ah, Mary, tienes que haber cometido alguno. Todo el mundo los comete. ¿Nunca has dicho una mentira?
—Montones.
—Ése es un pecado terrible —dijo Una con gran solemnidad.
—¿Me estás diciendo —quiso saber Mary— que me van a mandar al infierno por decir una mentirijilla de vez en cuando? Pero si tenÃa que mentir. El señor Wiley me habrÃa roto todos los huesos una vez si yo no le hubiera mentido. Las mentiras me han salvado de varios palos, os lo aseguro.
Una suspiró. Eran demasiadas dificultades para que las resolviera ella. Se estremeció al pensar en ser azotada cruelmente. Lo más probable era que ella también hubiera mentido. Apretó con fuerza la manita callosa de Mary.
—¿Ése es el único vestido que tienes? —preguntó Faith, cuya naturaleza alegre se negaba a entretenerse con temas desagradables.