El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Estaba claro que Mary tenía carácter y era susceptible con respecto a algunos puntos. Pero había un curioso y rústico encanto en ella que los cautivaba a todos. Aquella tarde la llevaron al Valle del Arco Iris y se la presentaron a los Blythe como «una amiga nuestra del otro lado del puerto que está de visita». Los Blythe la aceptaron sin hacer preguntas, tal vez porque ahora se la veía respetable, al menos exteriormente. Después de la cena, durante la cual la tía Martha había murmurado y el señor Meredith había estado en un estado de semiconsciencia mientras reflexionaba sobre su sermón del domingo, Faith había convencido a Mary de que se pusiera uno de sus vestidos, así como otras prendas de ropa. Con el cabello cuidadosamente trenzado, Mary podía pasar bastante bien. Era una aceptable compañera de juegos, pues conocía varios nuevos y excitantes, y su conversación no carecía de gracia. Algunas de sus expresiones hicieron que Nan y Di se miraran con desconfianza. No estaban muy seguras de lo que su madre habría pensado de ella, pero sabían a la perfección lo que hubiera pensado Susan. De todos modos, era una visita de la rectoría, de modo que no podía haber problemas.
Cuando llegó la hora de irse a la cama surgió el problema de dónde dormiría Mary.
—No podemos ponerla en el cuarto de huéspedes —le dijo Faith, confusa, a Una.