El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Los niños de la rectorÃa llevaron a Mary Vance a la iglesia al dÃa siguiente. Al principio, Mary puso objeciones a la idea.
—¿No ibas a la iglesia del otro lado del puerto? —preguntó Una.
—Claro. La señora Wiley no se molestaba mucho en ir a la iglesia, pero yo iba todos los domingos que podÃa escaparme. Me sentÃa muy agradecida de poder ir a un lugar donde podÃa sentarme un ratito. Pero no puedo ir a la iglesia con este vestido tan roto.
Esa dificultad desapareció cuando Faith ofreció prestarle su segundo mejor vestido.
—Está algo descolorido y le faltan dos botones, pero creo que servirá.
—Le coseré los botones en un santiamén —prometió Mary.
—No un domingo —objetó Una, impresionada.
—Seguro. Mejor el dÃa cuando mejor es la tarea. Dadme hilo y aguja y mirad para otro lado si tenéis escrúpulos.
