El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Muy bien puede ser, mi querida señora. El Buen Libro dice que el favor es engañoso y la belleza es vana, pero a mà no me habrÃa molestado haberlo descubierto por mà misma, si asà hubiera estado dispuesto. No tengo dudas de que todos seremos hermosos cuando seamos ángeles, pero ¿qué utilidad tendrá entonces? Hablando de chismes, dicen que la pobre esposa de Harrison Miller, del puerto, trató de ahorcarse la semana pasada.
—¡Ay, Susan!
—TranquilÃcese, mi querida señora. No lo consiguió. Aunque no me extraña que lo haya intentado, porque el marido es un hombre terrible. Pero ella fue muy tonta al tratar de colgarse y dejarle el camino libre para que se case con alguna otra mujer. Yo, en su lugar, mi querida señora, le habrÃa fastidiado hasta que fuera él el que intentara colgarse. Aunque no estoy de acuerdo con que la gente se cuelgue bajo ninguna circunstancia, mi querida señora.
—¿Qué es lo que pasa con Harrison Miller? —preguntó Ana, impaciente—. Siempre lleva a los demás a los extremos.