El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris —Bueno, algunos lo llaman religión y otros lo llaman maldición, con perdón, mi querida señora, por usar semejante palabra. Parece que no pueden decidir cuál de las dos cosas es el caso de Harrison. Hay dÃas en los que pelea con todo el mundo porque cree que está condenado al castigo eterno. Y hay dÃas en los que dice que no le importa nada y va y se emborracha. Mi opinión es que no está en sus cabales, como toda esa rama de los Miller. El abuelo se volvió loco. Se creÃa rodeado de grandes arañas negras. Le caminaban por encima y flotaban en el aire frente a sus ojos. Yo espero no volverme loca nunca, mi querida señora, y no creo que me suceda porque no es costumbre de los Baker. Pero, si la Providencia asà lo dispone, espero que mi locura no tome la forma de grandes arañas negras; detesto esos bichos. En cuanto a la señora Miller, no sé si en realidad es digna de lástima o no. Hay quienes dicen que se casó con Harrison por despecho hacia Richard Taylor; lo cual me parece una razón muy pobre para casarse. Pero claro que yo no soy quién para opinar en cuestiones matrimoniales, mi querida señora. Ahà está Cornelia Bryant, en el portón; voy a poner este bendito niño moreno en su cama y a traer la costura.