Emily la de Luna Nueva

Emily la de Luna Nueva

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los días lluviosos jugamos en casa de Ilse. Podemos deslizarnos por la barandilla y hacer lo que queremos. A nadie le importa aunque, si el doctor está en casa tenemos que jugar en silencio porque él no soporta los ruidos, excepto los que hace él. El tejado es plano y subimos a él saliendo por una puerta de la buardilla. Es muy emozionante estar en el tejado de una casa. La otra noche hicimos un concurso de alaridos para ver cuál de las dos podía pegar alaridos más altos. Me sorprendió que fuera yo. Uno no sabe lo que es capaz de hacer hasta que no lo intenta. Pero nos oyó demasiada gente y la tía Elizabeth se enfadó mucho. Me preguntó por qué había hecho semejante cosa. Es una pregunta rara porque muchas veces no sé por qué hago algunas cosas. A veces hago cosas para averiguar que siento cuando las hago. Y a veces porque quiero tener cosas emozionantes para contarles a mis nietos. Es malo hablar de tener hijos. Descubrí que es malo hablar de tener nietos. Una tarde cuando teníamos visitas la tía Laura me dijo, muy suavemente: «en qué piensas tan seria, Emily», y yo le conteste: «estoy eligiendo nombres para mis hijos. Voy a tener diez». Y después de irse la visita la tía Elizabeth le dijo a la tía Laura con mucha frialdad: «creo que será mejor que en lo sucesivo, Laura, no le preguntes a esa niña en qué piensa». No me gustará que la tía Laura no me pregunte más, porque cuando tengo un pensamiento interesante me gusta compartirlo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker