Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva En el fondo, Emily sabía a la perfección que no tendría que ir a la finca de John el Altivo. Claro que jamás se lo habían prohibido, sencillamente porque a sus tías jamás se les ocurrió que una habitante de Luna Nueva pudiera olvidar de esa manera el antiguo y querido malentendido entre las casas de Murray y Sullivan de hacía dos generaciones. Era una herencia que cualquier Murray hubiera honrado de forma innata. Pero cuando Emily salía con esa pequeña paria de Ilse, las tradiciones perdían fuerza bajo el embrujo de las «rojas» y las «cara sucia» de John el Altivo.