Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva El caldero del jardín
En octubre, el primo Jimmy comenzó a hervir las patatas para los cerdos, nombre poco romántico para una ocupación tan romántica, o así le parecía a Emily, cuyo amor por lo hermoso y lo pintoresco fue colmado como no lo había sido jamás en los largos atardeceres frescos y estrellados de final de año de la Luna Nueva.
En un rincón del viejo jardín había un grupo de abetos rojos y bajo ellos se colgó una inmensa olla sobre un círculo de grandes piedras, una olla tan grande que cómodamente se podría haber hervido un buey en ella. Emily creía que era de los tiempos de los cuentos de hadas y que había sido la olla de algún gigante, pero el primo Jimmy le dijo que tenía apenas cien años y que el viejo Hugh Murray se la había hecho enviar desde Inglaterra.
—Desde entonces la hemos usado para hervir las patatas para los cerdos de la Luna Nueva —dijo—. La gente de Blair Water piensa que es anticuada, ahora todos tienen hervideros con calderas empotradas, pero mientras Elizabeth sea la jefa en Luna Nueva, seguiremos utilizando esta olla.