Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva La tía Laura dice que Ilse tiene una sonrisa muy bonita. Me pregunto si yo también la tendré. Me miré al espejo en el cuarto de Ilse y sonreí pero a mí no me pareció muy bonita.
Ahora que las noches son frías la tía Elizabeth siempre pone un botellón de ginebra lleno de agua caliente en la cama. A mí me gusta apoyar los pies en el botellón. Para eso es para lo único que lo que usamos ahora. Pero el abuelo Murray lo usaba para guardar ginebra de verdad.
Ahora que ha llegado la nieve el primo Jimmy ya no puede trabajar en el jardín y se siente muy solo. A mí el jardín me parece tan bonito en invierno como en verano. Hay unos hoyuelos y unas colinas diminutas preciosas donde la nieve ha cubierto los canteros. Y los atardeceres son rosados y a la luz de la luna es como una tierra de ensueños. A mí me gusta mirar por la ventana de la salita de estar y ver las «velas de los conejos» flotando en el aire y me pregunto en qué pensarán las raíces y las semillitas que están debajo de la nieve. Y me da un escalofrió de miedo mirar a través del cristal rojo de la puerta delantera.
Hay un hermoso flequillo de chorlitos en el alero de la cocina exterior. Pero en el cielo tiene que haber cosas mucho más hermosas. Hoy estuve leyendo la historia de Anzonetta y me hizo sentir relijiosa. Buenas noches para el más querido de los padres.