Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva La señorita Brownell se puso de pie. Se sentÃa despojada de un legÃtimo triunfo. Fuera cual fuese el castigo, ella no tendrÃa la satisfacción de presenciarlo. TenÃa ganas de pegarle a «Jimmy Murray el simplón». Pero no debÃa traslucir lo que sentÃa. Elizabeth Murray no era del consejo de la escuela, pero era la contribuyente más importante y tenÃa mucha influencia con el consejo.
—Te perdonaré si en el futuro te portas bien, Emily —dijo con frialdad—. Considero que no he hecho otra cosa que cumplir con mi deber exponiendo el asunto ante tu tÃa. No, gracias, señorita Murray, no puedo quedarme a cenar, quiero llegar a casa antes de que oscurezca.
—Dios guarde a todos los viajeros —dijo Perry, contento, bajando la escalera, esta vez con la ropa puesta.
La tÃa Elizabeth lo ignoró; no iba a tener una escena con un muchacho contratado ante la señorita Brownell. Esta última salió y la tÃa Elizabeth miró a Emily.
—Emily, esta noche vas a cenar sola en la despensa, y sólo pan y leche. Y no dirás una palabra hasta mañana por la mañana.
—Pero ¿no me prohÃbes pensar? —dijo Emily, ansiosa.