Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —Destroza las suelas de las botas —replicó la Elizabeth.
—A la m… miércoles con las botas —dijo el doctor, recordando a tiempo que estaba en presencia de damas—. Deja que esa criatura se deslice todo lo que quiera. TendrÃa que estar al aire libre siempre. TendrÃa… —el doctor miró a Elizabeth con aire feroz—, tendrÃa que dormir fuera.
Elizabeth tembló de miedo ante la idea de que el médico persistiera en aquel insólito procedimiento. SabÃa que tenÃa ideas absurdas sobre el tratamiento apropiado para los tuberculosos y para aquellos que podÃan contraer la enfermedad. Se alegró de calmarlo permitiendo que Emily estuviera fuera durante el dÃa e hiciera lo que le pareciera, con tal de que no dijera nada sobre que se quedara fuera también durante la noche.
—Se preocupa mucho más por Emily que por su propia hija —le dijo a Laura con disgusto.
—Ilse es una niña muy sana —opinó la tÃa Laura con una sonrisa—. Si fuera una niña delicada, Allan podrÃa perdonarla por… por ser la hija de su madre.