Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva Romántico pero no cómodo
En la Luna Nueva sucedió algo porque Teddy Kent le dijo un cumplido a Ilse Burnley un día y a Emily Starr no le gustó nada. Imperios han caído por la misma razón.
Teddy patinaba en el hielo del estanque de Blair Water y llevaba a Ilse y a Emily alternativamente «a dar una vueltita». Ni Ilse ni Emily tenían patines. Nadie estaba lo bastante interesado en Ilse como para comprarle patines y, en cuanto a Emily, a la tía Elizabeth no le gustaba que las niñas patinaran. La tía Laura tenía la revolucionaria idea de que patinar sería un ejercicio sano para Emily y, además, impediría que gastara las suelas de las botas al deslizarse por el hielo. Pero ninguno de estos argumentos bastó para convencer a la tía Elizabeth, a pesar del legado de espíritu ahorrativo que le venía de los Burnley. Sin embargo, este espíritu la llevó a decretar que Emily no debía «deslizarse». A Emily le sentó muy mal. Andaba cabizbaja y le escribió a su padre: «Odio a la tía Elizabeth. Es tan injusta. Nunca juega limpio». Pero un día el doctor Burnley asomó la cabeza por la cocina de la Luna Nueva y dijo, con rudeza:
—¿Qué es eso que he oído de que no dejas «deslizarse» a Emily, Elizabeth?