Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva Granja Wyther
No hubo respuesta ni acuse de recibo por parte de la tía abuela Nancy Priest sobre el dibujo de Emily. La tía Elizabeth y la tía Laura, conociendo bastante bien el carácter de la tía abuela Nancy, no se sorprendieron, pero Emily estaba bastante preocupada. Tal vez a la tía abuela Nancy no le había gustado lo que ella había hecho, o tal vez seguía considerándola demasiado estúpida para preocuparse por ella.
A Emily no le gustaba que la consideraran estúpida. Le escribió una mordaz epístola a la tía abuela Nancy en una hoja en la cual no escatimó opinión sobre el conocimiento de la anciana señora de las reglas de etiqueta epistolar. Dobló la carta y la guardó en el estante del sofá; había cumplido su propósito de aliviar su ira y Emily había dejado de pensar en el asunto cuando, en julio, llegó una carta de la tía abuela Nancy.
Elizabeth y Laura hablaron del asunto en la cocina exterior, olvidándose o ignorando el hecho de que Emily estaba sentada en el escalón de la cocina, fuera. Emily estaba imaginándose entrando en la sala de visitas de la reina Victoria. Vestida de blanco, con un velo de plumas de avestruz y vestido con cola, acababa de inclinarse para besarle la mano a la reina, cuando la voz de la tía Elizabeth sacudió su ensueño como una piedra lanzada al agua que destruye la imagen de un hada.