Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —¿Qué opinas, Laura —decÃa la tÃa Elizabeth—, de dejar ir a Emily a visitar a la tÃa Nancy?
Emily agudizó el oÃdo. ¿Qué era aquello?
—A juzgar por su carta, parece muy interesada en que la niña la visite —dijo Laura.
Elizabeth gruñó.
—Un capricho, un capricho. Ya sabes cómo son sus caprichos. Es probable que, cuando Emily llegue a su casa, ya se le haya pasado y no tenga ganas de recibirla.
—SÃ, pero, por otro lado, si no la dejamos ir, se ofenderá mucho y no nos lo perdonará nunca, ni a nosotras ni a Emily. Hay que darle una oportunidad a Emily.
—No sé si vale la pena. Si es cierto que la tÃa Nancy tiene dinero, además de su renta anual, y eso es algo que ni tú ni yo ni ninguna alma viviente sabe, a menos que lo sepa Caroline, lo más probable es que se lo deje todo a uno de los Priests; Leslie Priest es su preferido, según tengo entendido. A la tÃa Nancy siempre le gustó más la familia de su marido que la suya propia, aunque siempre hable mal de ella. Pero podrÃa encariñarse con Emily, las dos son tan raras que puede que se entiendan, aunque tú ya sabes cómo hablan ella y esa odiosa Caroline.
—Emily es demasiado pequeña para entender —dijo la tÃa Laura.