Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva Emily no habló más de irse a su casa. Aquel día Caroline y la tía Nancy fueron muy buenas con ella. Durante la tarde durmió una buena siesta y, cuando llegó la hora, fue directamente al cuarto rosa y durmió profundamente toda la noche. Los murmullos y los gritos se oyeron con igual claridad, pero las golondrinas y los espectros son cosas bien diferentes.
—Después de todo, creo que Wyther Grange me va a gustar —dijo Emily.