Emily la de Luna Nueva
Emily la de Luna Nueva —Tu padre… —comenzó a decir la tÃa Elizabeth, pero se detuvo. Recordó que ya en otras ocasiones Emily habÃa reaccionado mal cuando se decÃa algo despectivo de su padre. Sin embargo, el hecho de haberse sentido misteriosamente obligada a interrumpirse irritó a Elizabeth, que durante toda su vida habÃa dicho en la Luna Nueva lo que le habÃa dado la gana, sin mucha consideración hacia los sentimientos de los demás.
—No vas a escribir más cosas como ésta. —La tÃa Elizabeth agitó desdeñosamente El secreto del castillo bajo las narices de Emily—. Te lo prohÃbo, recuérdalo, te lo prohÃbo.
—Ah, pero yo tengo que escribir, tÃa Elizabeth —dijo Emily, con seriedad, doblando sus manos hermosas y delgadas sobre la mesa y mirando directamente a la cara llena de ira de la tÃa Elizabeth, con esa mirada firme y sólida que la tÃa Ruth llamaba poco infantil—. Asà son las cosas. Es algo que llevo dentro. No puedo evitarlo. Y papá me decÃa que tenÃa que seguir escribiendo siempre. Me decÃa que algún dÃa serÃa famosa. ¿No te gustarÃa tener una sobrina famosa, tÃa Elizabeth?
—No voy a discutir este asunto —replicó la tÃa Elizabeth.