Historias de Avonlea
Historias de Avonlea La prisa de Ludovic
Anne Shirley se encontraba recostada junto a la ventana de la habitación de Theodora Dix, un sábado por la tarde, mirando soñadoramente hacia un país de fantasía más allá de las colinas, donde se ponía el sol. Estaba pasando dos semanas de sus vacaciones en la Morada del Eco, lugar de veraneo de los esposos Irving, y hacía frecuentes escapadas a la heredad de las Dix para conversar con Theodora.
Esa hermosa tarde ambas estaban silenciosas y se había entregado a las delicias de construir castillos en el aire. Recostaba su armoniosa cabeza coronada por una espesa mata de cabellos rojo oscuro contra el marco de la ventana, y sus ojos grises parecían un reflejo de luna sobre un lago de sombras.
Cuando bajaron la loma vieron aproximarse a Ludovic Speed. Aunque se hallaba bastante lejos de la casa, Ludovic tenía un aspecto reconocible a cualquier distancia. En Middle Grafton nadie poseía una figura tan alta, encorvada y de movimientos tan apacibles.
