Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —Ésta es una guerra comercial donde todo está dirigido y premeditado, y no vale la pena derramar en ella ni una sola gota de sangre canadiense.
—La familia Blythe está tranquila —fueron las palabras de la señora Drew.
Nathan Crawford refunfuñaba:
—Los muy tontos se van en busca de aventura.
El doctor del otro lado del puerto decÃa:
—Tengo plena confianza en Kitchener.
Durante unos diez minutos Rilla pasó por una confusa sucesión de enojo, risas, desdén, depresión e inspiración. Ay, la gente era tan impredecible… ¡Qué poco entendÃan! «Los Blythe están tranquilos», cuando ni siquiera Susan habÃa pegado un ojo en toda la noche. La señora Drew era siempre la misma bruja. Rilla se sentÃa como en medio de una pesadilla fantástica.
Ahà venÃa el tren… mamá le tomaba la mano a Jem… Lunes se la lamÃa… todo el mundo se despedÃa… ¡el tren se detenÃa!…