Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —Varsovia ha caÃdo —anunció el doctor Blythe con aspecto resignado, al traer la correspondencia un cálido dÃa de agosto.
Gertrude y la señora Blythe se miraron tristemente y Rilla, que estaba alimentando a Jims con una dieta Morgan impartida en cuchara cuidadosamente esterilizada, dejó a un lado el instrumento, haciendo caso omiso de los gérmenes y exclamó: «Ay, mi Dios», con tono trágico, como si las noticias hubieran caÃdo como relámpago en lugar de ser una conclusión lógica de los informes de la semana anterior. CreÃan que se habÃan resignado a la caÃda de Varsovia, pero ahora tomaron conciencia de que, como siempre, habÃan estado esperando contra toda esperanza.
—Bueno, no nos desanimemos —dijo Susan—. No es tan terrible como creÃamos. Leà un artÃculo de tres columnas en el Montreal Herald de ayer, que señalaba que Varsovia no era importante desde un punto de vista militar. Asà que tomemos el punto de vista militar, mi querido doctor.
—Yo también lo leà y me dio ánimos saberlo —acotó Gertrude—. SabÃa que era una gran mentira; y sigo sabiéndolo. Pero estoy en un estado de ánimo en el que una mentira reconforta, siempre y cuando sea una mentira optimista.
