Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Bueno, ahà está: eso es lo que dijo mamá. Me siento feliz, arrepentida, orgullosa y ¡humilde! Es hermoso que mi madre piense eso de mà pero no lo merezco del todo. No soy tan buena ni fuerte como ella dice. MuchÃsimas veces estuve furiosa, impaciente, acongojada y desesperada. El sostén de la familia fueron mamá y Susan. Pero yo ayudé un poquito, creo, y eso me hace sentir feliz y agradecida.
Las noticias de la guerra fueron buenas: los franceses y norteamericanos están haciendo retroceder cada vez más a los alemanes. A veces me parece que esta buena racha no puede durar: después de cuatro años de desastres, esta seguidilla de victorias resulta increÃble. No hacemos mucho aspaviento. Susan mantiene izada la bandera pero no perdemos la cordura. El precio es demasiado caro para festejos. Solamente nos sentimos agradecidos de que no haya sido pagado en vano.
No tenemos noticias de Jem. Esperamos… no nos atrevemos a hacer otra cosa. Pero hay momentos en los que todos sentimos que esperar es una tonterÃa aunque no lo decimos en voz alta. Con el correr de las semanas, estas horas de desesperanza se hacen cada vez más frecuentes. Y tal vez nunca lleguemos a saber nada. Eso es lo más terrible de todo. Me pregunto cómo lo estará soportando Faith. A juzgar por sus cartas, no abandonó la esperanza en ningún momento, pero debe de haber tenido horas oscuras de duda como el resto de nosotros.