Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside Rilla deseaba que cambiaran de tema. No había oído otra cosa que conversaciones sobre la guerra en toda la semana y estaba harta. Ahora que estaba libre del terror de que se fuera Walter, la impaciencia la consumía. Pero supuso —con un suspiro— que todavía quedarían tres o cuatro meses de conversaciones de esa clase.