Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside La amplia sala de Ingleside estaba nevada de tiras de tela de algodón. Las noticias del cuartel general decÃan que hacÃan falta sábanas y vendas. Nan, Di y Rilla estaban enfrascadas en su trabajo. La señora Blythe y Susan tenÃan un trabajo más personal en el cuarto de los varones. Con los ojos angustiados y cansados de llorar, preparaban las cosas de Jem, que tenÃa que partir hacia Valcartier a la mañana del dÃa siguiente. Todo el mundo sabÃa que ese momento iba a llegar pero de todas maneras fue difÃcil aceptar los hechos cuando los tuvieron frente a frente.
Era la primera vez en su vida que Rilla cosÃa el dobladillo de una sábana. Cuando se enteró de la partida de Jem, desahogó su llanto bajo los pinos del valle y desde allà fue directamente a ver a su madre.
—Mamá, quiero hacer algo. Soy chica y sé que no puedo contribuir en nada para que ganemos la guerra, pero tengo que hacer algo para ayudar en casa.
—Ya llegó el algodón para las sábanas —respondió la señora Blythe—. Ayuda a Nan y Di. Y… Rilla, ¿no serÃa una buena idea organizar una Cruz Roja Juvenil entre las chicas más jóvenes? Estoy segura de que les gustarÃa participar y harÃais un trabajo mejor entre vosotras que mezcladas con los adultos.
—Pero, mamá, yo nunca hice algo asÃ.