Rilla la de Ingleside
Rilla la de Ingleside —En los próximos meses todos vamos a tener que hacer cosas que nunca habÃamos hecho antes, Rilla.
—Bueno… —Rilla aceptaba el desafÃo—. Lo voy a intentar, mamá, si me ayudas a empezar. Estuve pensando en el tema y tomé la decisión de ser lo más valiente, heroica y generosa posible.
La señora Blythe no se rió del énfasis que habÃa en las palabras de Rilla. Quizá no tenÃa ánimo para reÃr o quizá percibió que habÃa un propósito genuino detrás de esa pose romántica. Asà que Rilla se puso a hacer dobladillos y a organizar la Cruz Roja Juvenil mentalmente mientras cosÃa. La verdad era que hasta lo disfrutaba —organizar, no coser—. Era interesante y descubrió en ella una cierta aptitud que la sorprendió.
¿Quién presidirÃa la organización? Ella no, porque eso disgustarÃa a las muchachas mayores.
¿Irene Howard? No, por alguna razón Irene no era tan popular como merecÃa serlo. ¿Marjorie Drew?
No, Marjorie no tenÃa suficiente determinación y en cambio sà demasiada tendencia a coincidir con el último de sus interlocutores. Betty Mead: tranquila, capaz, discreta.