Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy siempre habÃa sido, por asà decirlo, la confidente de Olive; tal vez porque era la única chica del cÃrculo de Olive que, a cambio, no la aburrÃa con sus confidencias. Olive describÃa a Valancy todos los detalles de sus amorÃos, desde el dÃa en que unos niños la «persiguieron» en la escuela con sus cartas de amor. Valancy ni siquiera podÃa consolarse pensando que aquellas historias eran fruto de la imaginación de Olive, pues la joven vivÃa realmente aquellas anécdotas. Muchos hombres habÃan enloquecido por ella, además de los tres afortunados que habÃan disfrutado de sus atenciones.
—Verdaderamente, no sé lo que esos pobres idiotas ven en mà que les hace doblemente idiotas —tenÃa Olive la costumbre de decir.
A Valancy le habrÃa encantado decirle: «Yo tampoco». Pero la realidad y la diplomacia la hacÃan contenerse. Olive era bien consciente de lo que aquellos hombres veÃan en ella. Que Olive Stirling era una de esas mujeres por las que los hombres pierden la cabeza, era un hecho tan inexorable como que ella, Valancy, era una de esas mujeres en las que los hombres nunca se fijan dos veces.
«Y, sin embargo —pensó Valancy, concluyendo de un modo nuevo y despiadado—, ella es como una mañana sin rocÃo. Hay algo de lo que carece».