Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy se sintió molesta con Olive. ¿Por qué hablaba sin reservas, aun cuando fuera para defender a Barney Snaith? ¿Qué tenÃa ella que ver con él? Y por lo demás, ¿qué tenÃa Valancy que ver con él, a su vez? Pero Valancy no se hizo esa pregunta.
—Dicen que mantiene a docenas de gatos en su cabaña de Mistawis —dijo la segunda prima Sarah Taylor, para no parecer ajena a los rumores que circulaban sobre Barney Snaith.
Gatos… A Valancy ese plural le sonó bastante atractivo. Se imaginó una isla plagada de gatitos.
—Eso es suficiente para demostrar que hay algo malo en ese hombre —decretó la tÃa Isabel.
—Las personas a las que no les gustan los gatos —dijo Valancy, atacando el postre con entusiasmo—, siempre parecen pensar que hay una virtud peculiar en que no les gusten.
—Ese hombre no tiene ningún amigo, a excepción de Abel el Aullador —dijo el tÃo Wellington—. Y si el Abel el Aullador se hubiera mantenido lejos de él como todos los demás, habrÃa sido mejor para… para algunos miembros de su familia.
La conclusión poco concreta de la frase del tÃo Wellington se debió a una mirada conyugal de la tÃa Wellington recordándole lo que casi parecÃa haber olvidado… que habÃa señoritas a la mesa.