Valancy Stirling
Valancy Stirling —Pero yo no soy una jovencita —replicó Valancy, sin sentirse abrumada en lo más mÃnimo—. De todos modos, ¿acaso no es eso lo que siempre intenta hacerme entender? Todos ustedes no son más que un montón de chismosos insensibles y malintencionados. ¿No pueden dejar en paz a la pobre Cissy Gay? Se está muriendo, y cualquiera que sea su culpa, Dios o el mismo diablo la han castigado suficientemente por ello. No tienen por qué meterse también en ese asunto. Y en cuanto a Barney Snaith, el único crimen que ha cometido es vivir a su manera y ocuparse de sus propios asuntos. Él puede, al parecer, vivir bien sin ustedes. Lo cual es sin duda un pecado imperdonable en su pequeña snobocracia[21].
Valancy acuñó súbitamente aquella palabra final, y sintió que habÃa sido una inspiración. Les definÃa exactamente, y ni uno solo se encontraba en condiciones de enmendar al prójimo.
—Valancy, tu pobre padre se revolverÃa en su tumba si pudiera oÃrte —dijo la señora Frederick.
—Creo que le gustarÃa esto para variar —dijo Valancy con descaro.
—Doss —dijo el tÃo James con gravedad—, los Diez Mandamientos están de actualidad todavÃa, particularmente el quinto. ¿Lo has olvidado?